Impuesto sobre Sociedades como Impuesto sobre las Ganancias: Una Necesidad para una Política Fiscal Justa y Sostenible en la Era del Progreso Tecnológico

27-04-2025

Introducción: En el mundo actual, globalizado y tecnológicamente avanzado, surgen preguntas fundamentales sobre la justicia y eficiencia de los sistemas fiscales. La práctica actual del impuesto sobre la renta es cada vez más problemática, ya que ya no se ajusta a las condiciones reales de una economía cada vez más digitalizada. El progreso tecnológico ha cambiado fundamentalmente el mundo laboral y las estructuras empresariales. Una reforma hacia un impuesto universal sobre las ganancias – tanto para personas físicas como para empresas – parece por lo tanto una consecuencia lógica y necesaria para distribuir la carga fiscal de manera justa y efectiva. Este impuesto debería tener un máximo del 73% y aplicarse a partir de un "límite relativo de pobreza".

1. El Impuesto sobre la Renta: Originalmente un Impuesto de Guerra El impuesto sobre la renta, tal como lo conocemos hoy en día, tiene sus orígenes en la Primera Guerra Mundial. Originalmente se introdujo como una medida temporal para cubrir los enormes costos de la guerra. En Estados Unidos se introdujo en 1913 y muchos otros países siguieron un desarrollo similar. Su propósito original era estabilizar el presupuesto estatal durante las guerras, pero no fue abolido cuando terminó la guerra. En cambio, se desarrolló hasta convertirse en una parte permanente de la política fiscal.

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Sin embargo, el impuesto sobre la renta ya no es óptimo en el mundo actual, ya que se vuelve cada vez más ineficiente en una sociedad tecnológicamente avanzada. En un mundo donde las empresas operan a través de fronteras y generan ingresos de diversas fuentes (por ejemplo, plataformas digitales), siempre es más difícil capturar e imponer los ingresos individuales. La creciente automatización y la consiguiente reubicación de puestos de trabajo hacia el espacio digital también contribuyen al hecho de que el impuesto sobre la renta ya no garantiza una distribución eficaz de los ingresos, como pretendía originalmente.

2. La Necesidad de un Impuesto Universal sobre las Ganancias Un impuesto sobre las ganancias que afecte tanto a personas físicas como a empresas uniformaría la base imponible y permitiría una distribución más justa de los impuestos. En una economía moderna, las diferencias entre los ingresos de los individuos y las empresas a menudo se difuminan. Incluso los individuos que operan como "S.L." o dirigen un negocio digital no deberían excluirse del tratamiento fiscal de las empresas. Un impuesto universal sobre las ganancias permitiría capturar e gravar por igual las ganancias de todas las fuentes, ya sea a través del trabajo o del capital.

3. A partir del Límite Relativo de Pobreza: Un Enfoque Justo Una base importante para la introducción de un impuesto sobre las ganancias es la determinación de un "límite relativo de pobreza". Este límite debería ser adaptable individualmente y basarse en la situación social y económica particular. Garantizaría que las personas que ganan menos que este límite estén exentas del pago de impuestos, mientras que todos los demás estarían sujetos al pago de impuestos a partir de cierto porcentaje de ganancias.

Un ejemplo de dicho límite podría basarse en los niveles promedio de ingresos dentro de un país, con los hogares que viven por debajo de este umbral exentos de gravar sus ganancias. Las personas cuyos ingresos superan este umbral estarán obligadas a gravar sus ganancias – independientemente de si se trata de ganancias obtenidas de una empresa o de ingresos personales. Esto sería un enfoque justo y equitativo.

4. Tasa Máxima del 73%: Un Límite Fundamentado Científicamente La cuestión de qué tasa impositiva es justa y sostenible para el impuesto sobre las ganancias debe considerarse de forma diferenciada. Una cuota máxima impositiva del 73% puede justificarse como un límite superior para una política fiscal justa y estable. Esta cifra se deriva de varias consideraciones históricas y científicas. En el pasado, hubo tasas impositivas que alcanzaron hasta el 90% o más en muchos países occidentales, particularmente en las décadas de 1940 y 1950, cuando los niveles de riqueza en Estados Unidos y Europa eran significativamente más altos.

Los estudios científicos muestran que tasas impositivas extremas – por encima del 73% – pueden tener efectos negativos en la inversión y la innovación. Las investigaciones sobre la carga fiscal y sus efectos en el comportamiento de las empresas y los individuos ricos sugieren que una tasa impositiva del 70% al 73% ofrece un equilibrio en el que se maximiza la recaudación de impuestos y se fomenta la actividad económica. Una tasa máxima impositiva del 73% permitiría al Estado generar ingresos sin sofocar el espíritu innovador y emprendedor.

5. Ley 3-en-1: Integración de los Impuestos sobre Sociedades y sobre la Renta La idea de una ley 3-en-1, que unifica a empresas y personas físicas bajo las mismas condiciones fiscales, ofrece numerosas ventajas. En dicha ley, los ingresos del ámbito privado y empresarial podrían considerarse como una única unidad fiscal, lo que conduciría a una tributación más sencilla y transparente. Esto evitaría que los empresarios o autónomos obtuvieran beneficios fiscales de la distinción entre ingresos "privados" y "comerciales".

Un ejemplo de aplicación de una ley 3-en-1 podría ser el siguiente: Un trabajador independiente que dirige tanto sus propios servicios como una pequeña empresa gravaría todos sus ingresos (tanto privados como comerciales) juntos como "ganancia". Esto reduciría la carga burocrática y simplificaría el sistema tributario para todas las partes. Al mismo tiempo, dicha unificación garantizaría que las empresas y las personas físicas sean tratadas por igual, lo que conduciría a una política fiscal más justa.

Conclusión: La introducción de un impuesto universal sobre las ganancias que afecte tanto a empresas como a personas físicas es un ajuste necesario a los cambios en la economía moderna. No solo mejoraría la eficiencia y la justicia del sistema tributario, sino que también aumentaría la justicia fiscal al tratar todos los beneficios – independientemente de su origen – por igual. Una tasa máxima impositiva del 73% ofrece un límite científicamente fundamentado que satisface tanto las necesidades financieras del Estado como la necesidad de dinamismo económico. La ley 3-en-1 podría además permitir una administración más sencilla y justa de los impuestos, teniendo en cuenta tanto a los empresarios como a las personas físicas por igual.

DERECHOS DE AUTOR ToNEKi Media UG (responsabilidad limitada)

AUTOR:  THOMAS JAN POSCHADEL

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